Antes de hablar de la osteoartritis, es fundamental comprender las estructuras que componen una articulación. Anatómicamente, la articulación consta de una cápsula (membrana fibrosa y sinovial), cartílago articular, líquido sinovial y hueso subcondral. También presenta circulación sanguínea local e inervación, que en conjunto ayudan a mantener la homeostasis y la movilidad. Las alteraciones en este equilibrio promueven la inflamación, la degeneración y el dolor, síntomas presentes en la osteoartritis.
La osteoartritis se considera una enfermedad crónica que conduce a la degeneración progresiva del cartílago articular y generalmente se asocia con alteraciones en otras estructuras articulares. Como consecuencia de una inflamación significativa, se desarrolla dolor, lo que conlleva una reducción de la capacidad articular. Esta afección puede desencadenarse por sobrecarga e inestabilidad de la articulación, traumatismos repetitivos en la zona o incluso exceso de peso en el animal. Las articulaciones más comúnmente afectadas están relacionadas con deportes ecuestres, como:
Articulaciones metacarpofalángicas e intercarpianas en caballos de carreras;
Articulación femorotibial en caballos de carreras de barriles;
Y articulaciones intertarsianas distales y tarsometatarsianas en caballos de salto.
Con el entrenamiento intenso, el aumento de la carga puede causar sinovitis (inflamación de la membrana sinovial), inducida mecánicamente por la producción y liberación de citocinas, lo que estimula las metaloproteinasas y otros componentes inflamatorios y degradantes.
La edad también se identifica como un factor predisponente, ya que el envejecimiento provoca cambios en los tejidos articulares y periarticulares, lo que conlleva modificaciones en las propiedades biomecánicas. En cuanto a la patogenia, el diagnóstico y el tratamiento, la osteoartritis equina (OA) se puede clasificar en cinco tipos:
Tipo 1 agudo: afecta a los caballos de carreras y está relacionado con la sinovitis, dañando articulaciones de alta movilidad como las articulaciones carpianas y metacarpofalángicas.
Tipo 2: denominado insidioso: se caracteriza por afectar articulaciones con poca movilidad y alta carga, como las articulaciones interfalángicas e intertarsianas.
Tipo 3: generalmente se considera clínicamente irrelevante, ya que solo se detecta en necropsias, revelando una erosión no progresiva del cartílago articular.
Tipo 4: consecuencia de fracturas intraarticulares, roturas de ligamentos, heridas, osteocondrosis y o artritis séptica.
Tipo 5: denominado condromalacia, aún no se comprende completamente; se trata de una atrofia del cartílago que recubre la rótula.
El tratamiento de las enfermedades articulares es complejo y no existe una fórmula única. Generalmente se trata mediante intervenciones articulares, terapia sistémica con antiinflamatorios no esteroideos (AINE), reposo y fisioterapia, así como procedimientos quirúrgicos cuando sea necesario, como el curetaje de cartílago o tejido óseo.
Los corticosteroides, potentes antiinflamatorios, se utilizan ampliamente y se administran por vía intrasinovial, como la metilprednisolona, la triamcinolona y la dexametasona. Estos medicamentos bloquean la producción de prostaglandinas al inhibir la fosfolipasa, lo que impide la metabolización del ácido araquidónico y produce una analgesia rápida. Actualmente, la triamcinolona más utilizada en Brasil, debido a su alta concentración en el mercado, es Atriben, un potente antiinflamatorio y el mejor corticosteroide para caballos, indispensable en estos procesos.
El ácido hialurónico tiene un efecto beneficioso al promover la homeostasis articular. Se considera un componente importante del cartílago, ya que actúa como lubricante principal de los tejidos blandos sinoviales cuando se administra intraarticularmente, mostrando una mejor respuesta en lesiones articulares agudas.
Es fundamental observar el peso molecular, ya que atraerá más agua a la zona, mejorando la viscoelasticidad de la articulación y permitiendo una rápida recuperación para eventos y competiciones. La pureza de los componentes de la fórmula garantiza resultados de mayor calidad. La esterilidad es otro factor muy importante, dado que estas infiltraciones casi siempre se realizan fuera de hospitales y clínicas, lo que favorece las infecciones.
El ácido hialurónico más antiguo de Brasil, fabricado específicamente para atletas equinos, es Lacril, un producto único. Tiene un origen microbiológico (bacteriano) que garantiza una alta pureza, no contiene conservantes artificiales (los conservantes son altamente alergénicos) y es un producto completamente estéril, elaborado mediante radioesterilización. Además, posee el mayor peso molecular del mercado veterinario equino, con unos impresionantes 3.200.000 daltons, lo que permite una respuesta de alta calidad y a largo plazo.
Lacril normaliza la cantidad y la calidad del líquido sinovial, reduce la fricción, el dolor y la inflamación articular, mejora la movilidad articular, favorece la condroprotección y permite un regreso seguro y rápido a la competición.